Me desperté con un inmenso dolor.
Sólo por un instante sentí que estabas junto a mí. El frío quitó esa sensación.
Y me pregunto qué sería de mí si no me cuestionara cada día si te quiero, si es verdadero este sentimiento.
Un rayo de sol atraviesa mi ventana. La gente camina y camina, y no siento nada.
Sólo pienso en ti, y en mí. Algo egoísta, ¿cierto? Pero ya no me preocupo, porque la gente sigue caminando, la vida continúa caminando. Y más aún quisiera detener el tiempo para ya no perderlo. Pero se escapa, lo pierdo, preguntándome en quién lo perderás tú.
