miércoles, 28 de septiembre de 2011

Grítame. Dime que me quieres cerca tuyo. Dime que lo sientes, que nunca más volverá a suceder. Dime que me amas y abrázame fuerte.


Si mi vida fuese una película, todas esas palabras anteriores serían parte del rodaje y con un beso apasionado como la escena esperada.


Estos últimos días estuve muy reflexiva, a tal punto que varios me preguntaron si algo me pasaba.


Y bueno, conocí mis miedos. Descubrí que con el que más me llevo (irónicamente) es con el miedo a no encontrar al hombre indicado, y quedarme sola. Miedo a la SOLEDAD. 


Porque, aunque sea muy  joven, siempre sueño encontrar al hombre perfecto para mí. Aquel con quien pueda compartir toda mi vida. Esa persona a la que le pueda decir que no me arrepiento de nada estando con él. Y saber que va a estar ahí para mí y yo para él.


Sí, MUY de película. Pero es que yo creo que existe. Estoy segura de que para cada persona hay otra perfecta para ella.


Y tengo miedo  a nunca conocerlo.  Tengo miedo de mi destino.



Quisiera encontrar algo así, algo verdadero, y que dure para siempre. 
Una historia para contar, y sentirse orgullosa de ella.