domingo, 25 de septiembre de 2011

Tu balada



Miré a mi alrededor, pero nada me llevaba hacia ti. Observé los infinitos segundos que nunca se detienen, y tampoco apareciste. 
Ya ha pasado largo tiempo desde la primera vez que cada parte de mi mente las frágiles alas de mi corazón tuvieron el placer de conocerte. Y aún así no te encuentro. Debo conformarme con imaginarte junto a mi, cantando los dos dulcemente una imperfecta balada llena de sentimientos.
Cada mañana es una nueva esperanza de escuchar esa melodía, pero debo confesar que estoy cansada de esperar.

Ya no te esperaré, no voy a esperar milagros. Hoy es el día que me rendiré ante ti, y no importa lo que pase, sé muy bien que esa dulce balada estará junto a mi por el resto de mis días, con o sin tí.